
No me drogo, bueno, el alcohol es más que un medio para alcanzar ciertos objetivos, lo bebo porque lo disfruto en pocas cantidades, en muchas, me gusta el estado de bienestar, de tristessa, de olvido, de enojo, de libido, todo eso depende de la situación, incluso, en ocasiones he bebido muchísimo, como aquella vez que me encontré a posadas en el chopo cerca de la 1 pm, y hasta las 9 am del otro día me mantuve con una cerveza en la mano y estaba íntegro, en cambio, otras veces con poco scotch, tinto, cerveza, fui capaz de estúpidamente fastidiar a Arlette, romper un libro y al otro día padecer de una culpa como nunca en la vida, más, cuando yo soy un hombre sin culpas; lo hecho para bien o mal ya está, para que arrepentirse. Alguna vez probé un lsd, alguna vez coca, alguna vez fui un junky emocional; la mota hace muy poco que la he fumado, no seguido, y en general lo peor que pasaba era que combinada con el alcohol, me daba un vómito incesante, hasta los jugos gástricos salían, y en el mejor de los casos no me sentía bien ni mal. Apenas hace unos días por fin tuve mi primer viaje con mota y aún cuando también bebía cerveza, todo fue bienestar, me sentí en paz, con una sensación de sobriedad y si no felicidad, si tranquilidad. Estaba muy borracho y bien viajado, tanto que en mi inconsciente se quedó algo: “hoy el aire huele a ti, a complicidad, a hierva fresca y besos, a pasión y obscuridad….” Por la mañana, como a las 9 am, en casa de Camaleón y Aydeé, cuando desperté, lo primero que recordé fue esa canción. En mi memoria no registro ni cuándo me quedé dormido, solo esa estrofa, por su puesto que estaba crudo, cuándo llegué a casa me tomé un caldo de camarón, y dormí. Fue la primera vez desde hace mucho, que no me entró la resaca emocional, es decir, ese sentimiento de querer que “mi mujer” me salve, que me acompañe en casa, cuidándome, mirándome dar vueltas en la colchoneta , sudando, medio durmiendo, solo esperando a que la resaca pase. Era peor cuando no había nadie a mi lado, incluso me tapaba con las sábanas y lloraba, debo confesar que muchas veces solo por soledad, aunque ya ni si quiera nos veíamos seguido, le mandaba un msg a chela y ella varias veces desde puebla venía a rescatarme; no follábamos, no hacíamos más que irnos a un hotel de 100 pesos cerca del eje central y yo solo dormía y le pedía más electrolit o de menos un poco de agua. Cuando ya ni Chela era capaz de soportar eso, yo resacoso emocionalmente hacía de todo: le llamaba a mujeres incluso indeseables, a gordas lujuriosas, a hermosas mitómanas, incluso a desagradables affaires de fajes en una tarde lluviosa en pleno parque hundido. Esa era mi resaca emocional; y por primera vez en mucho tiempo, tras una cruda no me estuvo golpeteando. El dolor de cabeza como sea, me bebí una negra modelo al filo de las 5 pm, comí una sopa bien caliente de hongos y me tiré de nuevo a dormir lleno de un sentimiento de bienestar, de no soledad, de no necesitar a nadie, quizá haya sido por el viaje de mota, o quizá ya soy un vegetal sin sentimientos, soy un scotch amargo que desaparece entre hielos y un refresco de cola